Uno se traiciona pero tiene que comer

Por Fernando Bonsembiante



Y, uno se traiciona pero tiene que comer... --decia Juan, mientras se vestia. -- Yo tuve una empresa, sabes, fabricaba reglas de calculo, por supuesto estamos hablando de los sesenta, cuando todavia se usaban. Primero vinieron las importadas, de plastico. Las mias eran de madera, mejor calidad pero mas caras. Fue una competencia dura, pero la cosa recien empezaba... aparecieron las calculadoras. En un par de años hubo que cerrar en quiebra. Con deudas hasta el cuello me vi obligado a vender todo, y a duras penas logre poner un kiosquito. Me empezo a ir bien de nuevo, y ya estaba juntando plata para montar una fabrica de esponjas de metal. Tenia todo en un plazo fijo, pero me tentaron con un negocio increible: el doble de plata en una semana. Esa semana se convirtio en dos, el dinero ya era 4 veces mas. Imposible parar: dos meses duplicando la plata cada semana, recomendando a todos mis amigos que hagan lo mismo, hasta que mi confiable agente de negocios desaparece. Por supuesto, fui otra victima de la bicicleta financiera. Con deudas de nuevo, con todos mis amigos estafados tratando de matarme, me escape del pais. Fui a España, donde empece como lavacopas, luego como mozo, hasta que llegue a tener mi propio restaurante. Pero al poco tiempo cayo la policia: mis papeles de inmigracion eran falsos, y tambien los de todos mis empleados. Dos años preso, y luego deportado. Como no tenia sentido volver, me fui a la India. Alli empece bastante bien, una persona que habia conocido en España me ayudo muchisimo, empezamos a traficar armas y al poco tiempo estabamos vendiendo misiles tierra-aire robados a agentes secretos Pakistanies. Pero no podia durar mucho la tranquilidad. Al cerrar una operacion, alguien empezo un tiroteo, no se si la policia, los compradores o alguno de los nuestros, jamas llegue a enterarme porque me pego una bala en la cabeza, fijate la cicatriz... Cuando me desperte habia pasado casi un año, y jamas pude encontrar a mi ex socio. En la ruina otra vez, tuve que trabajar para un evangelista recorriendo casas en Praga, entregando biblias y folletos. Yo era ideal para el trabajo porque no entendia una palabra del idioma, y me hacia el sordomudo. Despues de eso trabaje en Bulgaria arreglando telefonos. Otro trabajo facil, ibamos, mirabamos un poco los cables, y si teniamos ganas volviamos al mes a arreglarlo. A mi me gustaba porque lo mio siempre fue la electronica. Pero una vez mi jefe me encontro con su esposa, y hui del pais. Imaginate, era un tipo muy pesado, no podia quedarme. Otra vez sin rumbo, decidi volver, pero, como imaginas, aca las cosas no son faciles, y me vi obligado a dejar de lado mis prejuicios... --decia mientras se ponia la peluca rubia y se ajustaba bien la minifalda de cuero-- ...Y, uno se traiciona pero tiene que comer.



 

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