Hiroshima 6-8-45

Por Fernando Bonsembiante


Kichulbae paseaba con su mujer y sus 3 niñas por el parque central de la ciudad. De pronto su fino instinto le dijo que estaba ocurriendo algo extraño. Una corriente de aire ardiente y violenta parecio atravesar su cuerpo. Un sentimiento dificil de explicar lo indujo a abrazarse fuertemente a sus mujeres queridas. Entonces observo como el cielo cambiaba subitamente de color, y una catarata de fuego avanzo por la avenida principal. Era el 6 de agosto de 1945 y estaban en la ciudad de Hiroshima.

Una eternidad despues, segun el reloj apenas unos segundos, se desperto de su desmayo. Su familia estaba debajo suyo, todavia respiraban. Una sensacion de calor insoportable en su espalda, pero el alivio de haber sobrevivido a algo increiblemente poderoso. A su alrededor, miles de cuerpos quemados, algunos todavia moviendose, otros simples pedazos de carbon con apenas un recuerdo de forma humana. El habia tenido mucha suerte. Una estructura de cemento (ahora irreconocible, antes parte de un edificio) lo habia salvado del huracan de fuego. Se levanto con dificultad y reviso a su familia. La menor de las hijas sangraba de algun lugar de la cabeza, las otras dos estaban muy golpeadas pero parecian estar bien, su esposa tenia serias quemaduras en el brazo. Su casa quedaba en la direccion de donde habia venido la explosion, por lo que prefirio evitarse un disgusto y dirigio su familia hacia el otro lado, sin saber muy bien hacia donde iba. Pasaron junto al lago del parque, hacia segundos lleno de agua, ahora quedaban algunos peces muriendose en un fondo de barro caliente. De los arboles quedaban muy pocos en pie, sin hojas, secos, como si hubiesen estado asi por cientos de años y no por segundos. Inexplicablemente paso por al lado suyo un perro, oliendo todo y actuando como si nada hubiese pasado. El peso de su hija menor en sus brazos estaba tornandose insoportable, y apuro el paso, arrastrando al resto de su familia, tratando tambien de evitar que tomen real conciencia de la destruccion. A medida que se alejaban del parque veian mas sobrevivientes. Todos estaban como zombies, los menos heridos con cara de no entender lo que habia pasado, los otros pidiendo ayuda a gente que estaba claramente en peor situacion que ellos. Pero todos caminaban al azar, sin direccion, como el y su familia. Los edificios, o lo que quedaba de ellos, eran una masa negra y sin forma, en algunos lugares se podian adivinar las viejas calles, en otros ni se podia pasar. A lo lejos vio un camion militar, y apuro el paso hacia alli. Varias personas habian tenido la misma idea, porque pronto encontro compañia. Una mujer empezo a hablarle, preguntandole si sabia que habia pasado. 'Un ataque norteamericano', era la respuesta obvia, pero con que arma secreta habian hecho semejante desastre en tan poco tiempo, no tenia idea. Habia oido hablar de las bombas incendiarias con las que habian destruido a Dresden, pero ese fue un ataque que habia durado horas si no dias. Esto habia sido un solo golpe, y, como estaban tomando conciencia en ese momento, la ciudad habia quedado totalmente destruida. Ellos habian tenido una suerte increible.

Llegaron al camion militar, pero para su sorpresa, solamente estaba el conductor, muerto. La fatiga era insoportable, y decidieron entrar para descansar un rato, hasta que llegara alguien a rescatarlos. En el camion noto que su hija menor ya estaba muerta, y las otras dos parecian afectadas por algun tipo de fiebre. Su mujer deliraba y era imposible contar con ella para algo util. A falta de algo mejor para hacer se dedico a encender el camion. Despues de un buen rato de intentos pudo arrancar y se dirigio con su carga de sobrevivientes y cadaveres hacia fuera de la ciudad.




 

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